Por ello, Apptrackr está trasladando sus servidores a países en los que la legislación es menos estricta al respecto y así conseguir que Apple no pueda ejercer tanta presión a sus intereses.

Al mismo tiempo van a incorporar una forma de financiación basada en la publicidad, dado que las donaciones que realizan sus usuarios han resultado insuficientes para mantener el servicio activo.

Apple y sus desarrolladores están dejando de ingresar una considerable cantidad de dinero debido a la popularidad de Apptrack, por ello va a comenzar a trabajar muy seriamente para evitar que estas prácticas proliferen. No en vano el 30% de cada app va a parar a las arcas de Appe.