La información desvelada en el diario New York Post, apunta que con una fuente de credibilidad y familiarizada con el asunto, ha confirmado que la sección 3.3.1 presente en los contratos que han de firmar los desarrolladores para poder estar en la App Store, es la responsable de la apertura de esta investigación.

La principal causa de la puesta en marcha de una investigación es juzgar si Apple infringe alguna de las actuales leyes antimonopolio con el acuerdo que han de firmar los desarrolladores que deseen realizar aplicaciones para iPhone, iPod touch e iPad.

Sobre todo en lo referente a la sección 3.3.1 del contrato de Apple, en el que se prohíbe el uso de plataformas muy concretas para el desarrollo de aplicaciones, productos y servicios destinados a ser utilizados bajo iPhone OS. En principio, es una cláusula que ataca de manera directa a las posibilidades añadidas en Flash CS5, pero que también afectar a varias plataformas.