La industria discográfica ha recibido un golpe inesperado en su lucha contra el pirateo de la mano de Canadá. Un juzgado de ese país ha declarado que compartir archivos no es un crimen bajo las leyes canadienses.

Un juez canadiense atendió a la petición realizada por la Asociación de la Industria Discográfica Canadiense (CRIA) para comenzar a demandar a los usuarios que compartían su música en Internet.

La CRIA llevó el pasado mes de febrero al juzgado a cinco Proveedores de Servicios de Internet (ISP) para que dieran el nombre y las direcciones de 29 personas que habían compartido música utilizando aplicaciones para tal efecto.

La respuesta del juez Konrad von Finckenstein es que la descarga de una canción o disponer canciones utilizando el llamado “peer-to-peer” no es un crimen, por lo que los ISP no deben compartir las identidades de los 29 usuarios. El juez también ha asegurado que la CRIA no ha presentado evidencias suficientes que justifiquen romper derechos críticos de privacidad.

El juez Finckenstein ha realizado unas declaraciones a la publicación Cnet en las que asegura que “el mero hecho de disponer una copia en un directorio compartido en un ordenador donde la copia es accesible vía servicio P2P no se puede considerar distribución. Para que se considere distribución debe haber un acto activo por parte del propietario del directorio, como el envío de copias o de anuncios de la disponibilidad de dichas canciones”.