Existían muchas críticas a la intención de Microsoft de donar tanto material a las escuelas que sólo fuera compatible con Windows. Apple manifestó su oposición a este plan, ya que este acto benéfico influiría en los administradores para comprar ordenadores PC que fueran compatibles con los productos ofrecidos por Microsoft, dejando fuera de juego a otras plataformas alternativas. Apple argumentó que sería más razonable que Microsoft pagase el diseño en efectivo para que los gestores de las escuelas pudiesen elegir libremente.

El juez encargado del caso, finalmente ha resuelto en 19 páginas su postura también opuesta a la idea de Microsoft y por lo tanto, su acuerdo con Apple y otras empresas que se puedan ver perjudicadas en el mercado educativo K-12.

Asimismo, Motz ha manifestado que si Microsoft expone el equivalente en efectivo para crear una fundación en la que tuviera que competir con otras empresas de software, la sentencia sería aceptable.