Según apunta un estudio llevado a cabo por el National Institute of Standards and Technology (NIST) y del cual se hace eco la edición americana de la revista Computerworld, el impacto de software en mal estado en sectores como el de la automoción, el aeroespacial o los servicios financieros, comporta gastos muy importantes a la hora de solventarlos. De acuerdo con el informe que extrapola los resultados de estos sectores al resto de la economía estadounidense, los errores de software suponen unos 1.800 millones de euros en estos tres segmentos son costeados en un 64 por ciento por los propios usuarios mientras que los desarrolladores se hacen cargo del 36 por ciento restante.

A la vista de los resultados, los desarrolladores apuntan hacia una necesaria mejora del sistema de testeo para evitar que se siga comercializando software defectuoso.

Aunque el estudio no identifica acciones específicas para mejorar los actuales sistemas de pruebas, sí aboga por el desarrollo de estándares de testeo apuntando que las herramientas que existen hoy en día para esta actividad “son primitivas”.