A través de Internet o por vía telefónica, los clientes “legales” del nuevo sistema operativo de Microsoft tendrán la oportunidad de conseguir su número de activación de Windows XP, aparte del correspondiente número de registro del sistema. De no realizar este registro de seguridad el usuario dispondrá en la versión definitiva de Windows XP de 30 días. Pasado ese tiempo, el sistema sencillamente dejará de funcionar.

Lo curioso del asunto es que Microsoft, ha asociado dicho número de identificación al hardware de la máquina que ejecuta Windows XP, lo que provoca por un lado, que cada PC que funcione con Windows XP deba comprar una copia distinta y por otro que este fabricante pueda “observar” los cambios de hardware que un usuario decida llevar a cabo en su máquina e incluso inhabilitar la copia de Windows XP, al darse la posibilidad de que Microsoft interpretase que la versión de turno de Windows XP se está utilizando en otra máquina que la registrada originalmente.

Cualquier usuario debe tener en mente estas cuestiones a la hora de actualizar a Windows XP, ya que el cambio de sistema operativo podría resultarle bastante caro si tiene un buen número de máquinas. Además, Microsoft dispondrá de una base de datos que contendrá las configuraciones de PC de sus clientes. Una base de datos por otro lado de bastante interés para estudios de mercado y que podría rozar los límites de la invasión de la privacidad de los usuarios de ordenadores PC.

Cumpliendo sentencias

Tras la reciente decisión, en buena parte política, de anular la sentencia que exigía la división de Microsoft en dos empresas y sustituir al juez Jackson por presunta “parcialidad” en la toma de decisiones y por haberse convertido en una estrella mediática más que en un representante discreto de la justicia, el gigante de Vermont ya ha dado los primeros pasos en el cumplimiento de las otras sentencias judiciales que tiene pendientes sobre prácticas monopolísticas.

Una de las cuestiones más peliagudas era, hasta ahora, los acuerdos de exclusividad con los fabricantes de ordenadores, a los que Microsoft, no permitía incluir software de sus competidores. Esto ya es historia y, a partir del lanzamiento de Windows XP, cualquier fabricante podrá desde retirar los iconos que definen el entorno Windows del ordenador que ensamble y también podrá retirar el navegador de Microsoft, Internet Explorer para dar la opción a los usuarios de instalar el navegador que consideren oportuno; principal motivo que llevó a Microsoft a los tribunales.

Debe recordarse que las sentencias reconocen que Microsoft practicó el juego sucio con varios fabricantes, como Apple a quien, en momentos críticos en su situación financiera, le exigió que debía instalar como navegador por omisión Explorer en el Mac en detrimento de Netscape ya que si no, no desarrollaría una nueva versión de Office para Macintosh.