Este magistrado también ha acusado a Microsoft de incluir de forma ilegal su navegador Internet Explorer junto al sistema operativo Windows. Este fallo beneficia, por otro lado, en un punto muy delicado a Microsoft ya que le reconoce que no llevó a cabo “contratos de exclusividad en la sombra” aprovechando su posición dominante en el mercado para ahogar a otras compañías entre las que se encontró Apple, por citar un ejemplo.

De hecho, una de las condiciones que puso el gigante para llevar a cabo el desarrollo del paquete de ofimática para Mac: Office 98 fue que Apple integrara en todos sus ordenadores Microsoft Internet Explorer como navegador por defecto en un momento de horas bajas de la compañía de Cupertino.

El fallo llega tras dos años de una larga batalla judicial en la que se han visto las caras buena parte de la industria informática mundial, y la primera repercusión que ha tenido ha sido la espectacular caída en un 14% del valor de las acciones de Microsoft, que ha arrastrado a otros valores tecnológicos a fuertes pérdidas.

Concesiones para negociar

De acuerdo con informaciones publicadas en Reuter acerca de las negociaciones para llegar a un acuerdo que se han producido estos meses, Microsoft estaría dispuesta a hacer públicas las API (Application Programming Interface) de Windows, a abrir su código fuente para el resto de fabricantes de PC y nivelar el precio en el campo de las licencias de su sistema operativo. En este punto, el acuerdo también contemplaba la prohibiciones sobre contratos exclusivos con Microsoft con cualquier fabricante y sobre la elevación de precios de las versiones anteriores de Windows, por lo menos en tres años; absteniéndose de este modo de forzar la “migración obligatoria” de sus clientes a las últimas versiones de sus productos.

Mientras que desde Microsoft se ha recurrido esta decisión, los analistas ya han apuntado ya las penas a las que podría enfrentarse la compañía: la separación de la compañía en dos unidades de negocio claramente diferenciadas; una dedicada al desarrollo de sistema operativo y otra dedicada al de aplicaciones para negocios o bien, la aplicación de severas restricciones en aras de conseguir una mayor transparencia sobre cómo la compañía lleva a cabo los acuerdos con sus clientes o competidores.