Según ha afirmado el portavoz de Microsoft, Mark Murray, la decisión de dividir a la compañía es injustificada y ha ofrecido las siguientes medidas que estaría dispuesta a llevar adelante la empresa de forma unilateral:

Proporcionar toda la información que necesitan los desarrolladores de software para crear productos al mismo tiempo, ya que durante el proceso se ha demostrado que Microsoft no lo hacía de la misma forma con todos sus clientes, relegando así a muchas empresas a sacar tarde sus productos al mercado.

Permitir a los fabricantes de ordenadores manipular la pantalla de arranque de Windows, que es la primera que ve el cliente cuando arranca el ordenador y que puedan colocar una propietaria del propio fabricante.

Permitir a los fabricantes de ordenadores suspender el acceso al navegador Internet Explorer, lo que supondría la libre elección de navegador para el usuario final en el momento de la instalación de Windows.

Se prohibirían los acuerdos restrictivos de Microsoft que induzcan a otros fabricantes a promocionar sus productos sobre los de otros que no dispongan de dichos acuerdos.