Steve Jobs describió el iPod con orgullo como una preciosa pieza de hardware con un increíble software en su interior; y con el iPhone los diseñadores de hardware de Apple han conseguido nuevamente una pieza de hardware espectacular. Las imágenes del iPhone no le hacen justicia: es más pequeño de lo que parece, con un tamaño prácticamente igual al de un iPod y con un grosor pequeño, realmente pequeño, de menos de 1,2 cm.

Sin embargo, el iPhone no parece frágil. Tiene el suficiente peso (136 g) como para que lo sientas cuando lo tienes sobre la palma de la mano. Tal y como han mostrado nuestros colegas de PC World EE.UU, el iPhone parece haber sido construido para durar, con una pantalla que se ha mostrado resistente frente a los arañazos y a las caídas. La parte posterior del iPhone es de un color plata texturizado, en vez de metal bruñido como en el caso de los iPod, por lo que me imagino que tanto la parte frontal como la parte superior del iPhone serán más resistentes frente a los golpes en comparación con el iPod o el iPod nano.

Es probable que no tuviésemos que haber pedido pizza en Macworld el día en el que recibimos el iPhone, pero gracias a la grasa de dicha pizza nos dimos cuenta de algo: la pantalla del iPhone recoge todas las huellas de los dedos. La buena noticia es que la pantalla es tan brillante que en la mayoría de las situaciones no advertirás dichas huellas. Sin embargo, Apple incluye junto con el producto un pequeño paño de gamuza de color negro que podrán utilizar para limpiar con frecuencia la pantalla aquellos que estén más preocupados con la imagen de su iPhone.

La característica física dominante del iPhone es su cara de cristal negro, remarcada con un único botón situado en la parte inferior y una pequeña raja del altavoz situada cerca de la parte superior y que permite escuchar el sonido durante las llamadas telefónicas. Pero el botón Home no es el único botón físico disponible en el iPhone. En su lateral se encuentran un par de botones que permiten ajustar el volumen del timbre del teléfono, así como durante la reproducción de música o de vídeo, o durante una multiconferencia. Situado justo sobre estos botones se encuentra un interruptor que se desplaza hacia arriba o hacia abajo; en una posición el iPhone emitirá el sonido por el altavoz externo, mientras que en la otra cambiará a modo de vibración.

El uso de un interruptor en vez de un conmutador es una elección excelente, ya que de este modo podrás saber en qué posición está dicho interruptor incluso en la más oscura de las salas de cine. Sin embargo, los botones de volumen están situados demasiado cerca de dicho interruptor, y en varios ocasiones me encontré pulsando el conmutador en un intento vano por aumentar el volumen del iPhone.

La parte superior del iPhone también incorpora un botón físico. Su utilidad es la de conmutar el modo de reposo/actividada: púlsalo y el iPhone pasará al modo de reposo y se bloqueará de forma instantánea. (Esta característica está dirigida a prevenir la pulsación accidental de un botón en pantalla; al mismo tiempo que aún podrás seguir recibiendo llamadas en dicho estado.) Pulsa de nuevo el mismo botón durante algunos segundos, y el iPhone se apagará por completo.

En la parte opuesta al interruptor de encendido/reposo del iPhone se encuentra una conexión tipo jack para auriculares (ligeramente rebajada sobre el cuerpo del dispositivo). Se trata de una conexión jack estándar de 3,5 mm, del mismo tipo que la utilizada en el iPod, salvo que en este caso impide que se puedan conectar los auriculares de terceras partes, especialmente si se trata de un conector en ángulo. Es una mala noticia que los aficionados a los auriculares de calidad deban utilizar un adaptador cuando usen el iPhone en modo iPod. (Aunque si el iPhone es un éxito, lo más probable es que los fabricantes de auriculares se encargarán de tener en cuenta este aspecto en el diseño de sus productos para asegurarse la compatibilidad con el teléfono de Apple.)

El iPhone se suministra con unos auriculares estéreo que ofrecen una calidad de sonido bastante buena, exponencialmente mejor que los auriculares suministrados con el iPod original. Dichos auriculares incluyen un micrófono que también tiene un pulsador: pulsa una vez para detener o reproducir la música, o haz clic dos veces para avanzar a la siguiente pista. Aunque estoy seguro de que los fabricantes de auriculares crearán una buena cantidad de alternativas, las buenas noticias son que los auriculares suministrados de serie con el iPhone son muy buenos.

En la cara posterior del iPhone se encuentra la pequeña lente de la compacta cámara de dos megapíxeles. No tiene zoom y tampoco funciona bien en condiciones de poca luz, pero con sujetos estáticos en áreas bien iluminadas produce unos buenos resultados. Resulta más apropiada para fotografías de diversión cuando no hay otras cámaras a mano que como un sustituto de tu cámara digital, incluso si tu cámara ya tiene cinco años de antigüedad. (La cámara tampoco puede grabar vídeo, por lo menos no con la actual versión del software del iPhone.)

La parte interior del iPhone no es tan bonita como la exterior, pero está repleta de características. Cada iPhone incluye un total de 4 u 8 GB de almacenamiento flash. También incorpora tres tipos de tecnología inalámbrica: una conexión GSM estándar con soporte para la red EDGE de AT&T, soporte para redes inalámbricas 802.11b/g, y Bluetooth.

Las diversas caras del iPhone de Apple.

Pantalla nítida y brillante

La pantalla del iPhone es excelente. Sí, es grande y brillante, pero también es impresionante su elevada resolución de 160 ppp, más del doble de lo que tiene una pantalla típica de Mac. Poner juntos todos esos puntos en un espacio tan pequeño significa que todo en la pantalla aparece con nitidez, sin pixelados. Las fotografías digitales y el vídeo tienen una calidad excepcional, e incluso los coloridos iconos de la pantalla inicial del iPhone son tan nítidos y brillantes que hay veces que resulta difícil creer que lo que se está observando es una pantalla de ordenador y no algo físico. En la pantalla los textos tienen una nitidez absoluta, más parecida a la del texto impreso en un libro o revista que al de los dibujados mediante píxeles en una pantalla.

Por supuesto, la pantalla del iPhone no sólo sirve para que te quedes contemplándola: es la parte fundamental de la interfaz del dispositivo. Usar el iPhone es una experiencia táctil, todo ha de hacerse tocando con los dedos sobre la pantalla. En vez de arrastrar una barra de desplazamiento o hacer clic con un ratón, te desplazas por las pantallas del iPhone mediante una combinación de taps, transiciones y oros gestos.

El Macintosh original cambió el mundo al proporcionar un sistema de control físico para controlar y mover un cursor sobre la interfaz de un ordenador. Pero el iPhone lo hace mejor; en vez de tener que mover un ratón para mover una flecha o mano incorpóreas por la pantalla del ordenador, es tu dedo el que se encarga de realizar todo el movimiento. Cuando tocas una foto, página web o un mensaje de correo electrónico en el iPhone y lo deslizas con tu dedo, el elemento se mueve en respuesta a la acción como si se estuviese desplazando un objeto físico y real. No hay cursor en el iPhone porque el dedo es el único apuntador, porque, aparte de lo que haya podido decirte tu madre, en definitiva es para lo que han sido diseñados los dedos.

Yemas sobre teclas virtuales

Si apuntar es un acto natural, escribir en un teclado (especialmente en uno pequeño), supone la antítesis, pero es una necesidad impuesta por la act