Un portavoz de Apple ha confirmado a Engadget: "La temperatura de color de la pantalla se ha modificado a propósito en el nuevo iPhone para producir unos tonos más naturales y cálidos, así como imágenes más contrastadas y unos negros más profundos."

Dicha afirmación parece contradecir la información publicada por Ars Technica, donde se afirma que aplicando una operación de restauración sobre el dispositivo aplica el nuevo firmware incorporado en el interior del iPhone 3G, una compilación más reciente sobre la incluida en los modelos de fábrica. La aplicación de dicho firmware parece corregir la dominante amarilla.