Investigadores de la Universidad de Illinois han desarrollado un nuevo accesorio para convertir algo tan sencillo como un iPhone en un equipo de diagnóstico médico por medio de un biosensor móvil, conocido por los frikis de la ciencia ficción y los tekkies como un tricorder médico.

 Sus creadores afirman que el biosensor es útil para detectar toxinas y llevar a cabo pruebas de patógenos, así como facilita el diagnóstico de otros problemas médicos. El dispositivo consta de una base que contiene una amplia variedad de lentes y filtros que se alinean con la cámara.

 El accesorio apenas cuesta 200 dólares y viene equipado con un cristal fotónico que es tan preciso como los espectrómetros de laboratorio utilizados para descifrar las moléculas en una muestra y que suelen rondar los 50.000 dólares.

 En última instancia, el equipo de investigación espera que un dispositivo como éste permita a los médicos tomar las pruebas médicas fuera del laboratorio, de forma precisa y sin complejidades burocráticas o trabas geográficas.