El problema, tal y como lo ve Hockenberry, es que las aplicaciones gratuitas y de bajo coste aparecen en las primeras posiciones de las listas de la App Store, debido precisamente a su gran volumen. Resulta así mucho más difícil para una aplicación de precio elevado obtener el mismo nivel de visibilidad en comparación con las aplicaciones de 0,79 EUR. Esto, de hecho, significa que es más difícil justifica el mayor coste de desarrollo para una aplicación más compleja y también más cara.

Según indica: "pero, ¿qué ocurre cuando empezamos a hablar de proyectos de mayor envergadura, algo que lleve 6 o incluso 9 meses hombre? Esto supone en torno a los 150.000 ó 225.000 dólares en costes de desarrollo que alcanzarían un "break even" con la venta de 215.000 o 322.000 unidades. Salvo que tengas una varita mágica, vender entre 10.000 y 15.000 unidades diarias durante unas cuantas semanas es algo que no va a ocurrir. Supone demasiado riesgo."

Hockenberry también destaca el síntoma de la situación: que la gente está comprando aplicaciones basándose sólo en capturas de pantalla y en revisiones, sin tan siquiera poder probarlas, tal y como sí es posible en el Mac; de modo que es mucho más sencillo arriesgar 0,79 EUR en una aplicación que quizá no sea lo que esperas frente a gastar 5 Ó 10 EUR.

Seguramente alguien pueda pensar, "baja tus precios y aumentarán tus ventas". Pero Hockenberry piensa que incluso esa estrategia tiene un tiempo de vida limitado: actualmente hay más de 10.000 aplicaciones en la App Store, y el número crece día a día. El hecho de aparecer entre las primeras 100 posiciones de cualquiera de las listas será cada vez más difícil a medida que continúe aumentando el volumen general.

Y por tanto, el problema real: ¿qué ocurre si nadie quiere desarrollar la aplicación definitiva para el iPhone simplemente porque hacerlo significaría un riesgo demasiado elevado en tiempo?