La compañía propietaria del iPhone argumenta que el fabricante de dispositivos de telefonía móvil demandado pretende agregarse derechos en concepto de royalties por las tecnologías LTE, calculados en función de un porcentaje procedente del precio que paga cada usuario en la compra de smarphones y tabletas. Asimismo, Apple ha declarado en un tribunal federal de California que no ha infringido ninguna patente, por lo que no ha de abonar cantidad alguna en concepto de derechos de autor, y que los royalties tendrían que fundamentarse en el valor aportado por el procesador que incluye la tecnología. En el caso de que las patentes de Ericsson fuesen consideradas esenciales por el juez, y que Apple las ha infringido, ésta habría de abonar a Ericsson una cantidad que la compañía de la manzana espera que sea “razonable”.

“Siempre hemos estado de acuerdo con pagar un precio justo por derechos de autor fundamentados en estándares que cubran aspectos esenciales de nuestros productos. Lamentablemente, no hemos sido capaces de llegar a un acuerdo con Ericsson paga abonarles una cantidad que considerábamos justa en concepto de patentes, por lo que hemos recurrido a los tribunales para pedirles ayuda en este sentido”, argumentaba Kristin Huguet, portavoz de Apple. En la actualidad, Apple y Ericsson mantienen un acuerdo en forma de licencia que cubre la mayoría de las patentes de estándares consideradas presuntamente esenciales por la segunda. Dicho acuerdo fue firmado en 2008, poco después de que Apple lanzase el iPhone, según reza el expediente que obra en manos del juez.