Lleva tiempo rumoreándose que Apple estaría pensando en cambiar los procesadores de sus Macs por unos chips fabricados por la compañía. Parece que los de Cupertino estarían pensando en hacerlo público antes de lo esperado.

Si las informaciones de Bloomberg se confirman, Apple podría revelar todos los detalles de su progreso en la próxima WWDC, que empezará este 22 de junio. Esto supondría el fin de la colaboración con Intel, cuyos chips se han usado en los Macs y MacBooks desde 2006.

Debido a la pandemia del coronavirus, la compañía de la manzana se vio obligada a anular su evento presencial y a convertir la WWDC 2020, por primera vez en la historia, en un evento virtual donde se reunirán desarrolladores y periodistas de todo el mundo.

De nuevo según Bloomberg, y de acuerdo a unas fuentes cercanas, el anuncio podría hacerse en la conferencia, aunque también cabe la posibilidad que eso cambie ya que los Macs con los nuevos chips no llegarían hasta 2021.

El nombre en clave del proyecto es Kalamata y se cree que la decisión de Apple de anunciarlo en la WWDC estaría provocada por su deseo de darle a los desarrolladores el tiempo suficiente para ajustarse a la nueva arquitectura.

Se cree que los nuevos procesadores utilizan tecnología de la compañía japonesa ARM, y no Intel, lo que significaría que la arquitectura del Mac pasaría a ser más parecida a la de los chips ARM que encontramos en los iPhones y los iPads.

Los chips ARM se suelen utilizar con más frecuencia hoy en día en portátiles, pero no tanto en ordenadores de sobremesa potentes. Eso significa que es probable que Apple decida debutar los nuevos procesadores en un MacBook menos potente como el MacBook Air.

El último Surface Pro X de Microsoft utiliza un chip ARM en un formato compacto y delgado, y otras compañías como Samsung y Lenovo también han empezado a experimentar. Quizás esto dará pie a que Apple ponga finalmente LTE en un Mac (ya presente en el iPad Pro).

Sea como sea, lo que está claro es que Intel puede empezar a preocuparse porque Apple podría dejar de utilizar sus chips. A Intel cada vez le cuesta presentar nuevas mejoras cada año en la eficiencia energética y la gestión de la energía de sus procesadores.