La empresa norteamericana Freemac ha visto detenido su proyecto de regalar un millón de equipos iMac a lo largo de dos años, tal como había prometido a sus clientes cuando comenzó su promoción el año pasado. Apple ha decidido no vender más iMac a la empresa, ni siquiera a precios de calle, y la empresa comunicará al más del millón de personas que habían reservado un iMac, que Apple no les permite regalárselos. Freemac a partir de ahora, cambiará de nombre y se dedicará a vender terminales de conexión a Internet.

El proyecto de Freemac nació con la moda del PC gratis que surgió el año pasado en norteamérica. La empresa apostó por un plan agresivo con sus clientes, a los que se obsequiaría con un iMac si accedían a contratar por tres años su servicio proveedor de Internet con EarthLink, y a recibir publicidad. Según el presidente de Freemac, él mismo recibió una aprobación verbal del responsable de ventas local de Apple, que también recibió una autorización desde Cupertino. Una vez acordados los términos del acuerdo, se constitutó la empresa el mes de agosto pasado, con el apoyo de algunas de las principales empresas especializadas en comercio electrónico de Estados Unidos, como CyberCash o First USA.

Los problemas vinieron cuando, tras los primeros pasos de Freemac, el vicepresidente de ventas de Apple, Mitch Manditch, comunicó al presidente de Freemac que Apple desconocía la existencia de esa compañía, aunque en ese momento no se les prohibió redistribuir los iMac. Según los responsables de Freemac, se intentó hacer oficial el acuerdo verbal alcanzado con Apple, pero en diciembre la compañía se negó a que Freemac comprara más iMac a precio de calle al distribuidor Ingram Micro. En un último intento, Freemac ofreció a Apple la posibilidad de dirigir la oferta del iMac gratis a usuarios de PC o a primeros usuarios de Mac, pero Apple también se negó.

La razón que ha esgrimido Apple es que Freemac no puede redistribuir equipos de su marca porque su contrato con los distribuidores limita las ventas de equipos sólo a usuarios finales. Freemac, por su parte, alega que un cliente de empresa compra a un mayorista y redistribuye los equipos a sus empleados.