Aunque la mayor parte del multiproceso pertenece al mundo PC, existían dos barreras (el hardware y el software) que impedían hasta hace poco trasladar este concepto al Mac. El procesador PowerPC 750 (G3), la base de todos los sistemas Power Mac, Powerbook y los iMac desde finales del 97, era físicamente inadecuado para una configuración multiproceso, según los ingenieros de Apple reconocen, debido a que los G3 incluyían sólo tres de los cuatro estándares de caché de la industria para niveles 1 y 2 de memoria. Los G3 también carecían de importantes funciones de sincronización, que hacían el multiproceso muy complicado, sólo posible a través de emulación de software, pero incluso así, sin la calidad necesaria.

La reciente introducción del procesador PowerPC 7400 (G4) supone un verdadero chip multiproceso, porque implica los cuatro estándares de caché necesarios, más un quinto que hace eficiente al procesador en tareas multiproceso. Además, el bus de G4 se ha mejorado respecto al G3, e incluso los cambios en el propio Mac OS han supuesto admitir tareas preemptivas o multitarea, esenciales para un multiproceso.

El próximo Mac OS X, construido desde el principio con un objetivo multitarea, ya sería un verdadero multiproceso, el primero desde que en 1997 Power Computing dejó de fabricar su modelo PowerTower Pro 250 MP.