Todo comenzó en el año 2.000 cuando Adobe denunció que Macromedia había violado dos de sus patentes sobre paletas apilables que están presentes en múltiples aplicaciones. Ante esta denuncia, Macromedia reclamó que la transgresión había sido realizada por parte de Adobe en varias herramientas de edición web.

Finalmente, el pasado 2 de mayo, el jurado del Tribunal estadounidense de Delaware tomó la decisión de que Adobe debería conceder 2,8 millones de dólares a Macromedia por infracción evidente, concretamente por una patente de la aplicación Illustrator, y otras dos más localizadas en Adobe Premiere.