Si la capacidad de almacenamiento de tu Mac también está a punto de agotarse, puede que sea porque lo tienes lleno de música, fotos, vídeos y programas. Puedes solucionarlo simplemente eliminando archivos, ¿pero qué pasa si quieres conservarlo todo?

En ese caso, tu solución será aumentar el memoria de tu ordenador. Los Macs modernos no te permiten aumentar su almacenamiento interno, por lo que solo te quedará apostar por algún dispositivo de memoria externa.

A continuación, analizaremos todas las opciones que tienes a tu disposición, desde un disco duro o un NAS, a una unidad SSD o un servicio en la nube. También deberás decidir qué conexión usar: USB, FireWire, Thunderbolt, wifi o Ethernet.

¿Qué tipo de almacenamiento debería adquirir?

Para saber qué opción de almacenamiento es mejor para ti, deberías tener en cuenta diferentes cuestiones. Por ejemplo, pregúntate si quieres tener la posibilidad de llevarte contigo el dispositivo o de acceder a la información desde cualquier parte del mundo.

También deberías plantearte si necesitas la capacidad máxima de almacenamiento que esté disponible, si necesitas crear una copia de seguridad de tus datos tan pronto como sea posible o si simplemente quieres la opción más barata de todas.

Sea como sea, lo cierto es que cada persona tiene unas necesidades determinadas. Si solo vas a copiar algunos archivos al dispositivo cada vez, quizás tu prioridad no sea la velocidad, pero sí lo será si vas a almacenar un alto número de gigas.

Asimismo, recomendamos adquirir un dispositivo de almacenamiento conectado en red para quien quiera el más potente de todos, pero no será práctico si necesitas llevártelo contigo y transportarlo en una mochila.

Opciones de almacenamiento compatibles con tu iPhone o iPad

Existen varias opciones de almacenamiento externo que también pueden usarse con un iPhone o iPad. Es el caso, por ejemplo, del Wi-Drive de Kingston, una pequeña memoria en la que puedes guardar archivos utilizando tu Mac.

Una vez hayas terminado de copiar ficheros en tu Wi-Drive, podrás acceder a ellos desde tu smartphone o tablet Apple utilizando la app Wi-Drive mediante una red wifi. Así, podrás reproducir películas y música de forma inalámbrica.

¿Unidad de disco duro o unidad de estado sólido?

Factor 1. Velocidad

Si lo que más te importa es la velocidad, entonces una unidad de estado sólido es tu mejor opción, ya que las SSD pueden acceder a la información almacenada de una forma más rápida al no haber componentes mecánicos y al hacerlo de forma electrónica.

En este sentido, las unidades de disco duro necesitan más tiempo para acceder a los datos guardados ya que se trata de un proceso electromecánico. Así, los Macs con una unidad SSD funcionarán y se iniciarán mucho más rápido que los Macs con HDD.

También debes considerar las distintas velocidades de los discos duros. Algunos ofrecen una velocidad rotacional de 7200 rpm, mientras otros solo 5400 rpm. Los profesionales que trabajen con vídeo y audio necesitarán un disco de 10.000 o 15.000 rpm.

Factor 2. Fiabilidad

Las unidades de estado sólido suelen considerarse superiores a los discos duros porque no tienen partes móviles, lo que significa que no se pueden producir problemas mecánicos ni puede romperse incluso cuando el ordenador se cae al suelo.

Los discos duros, en cambio, son más susceptibles de sufrir algún fallo mecánico o daño físico precisamente porque sí que tienen partes móviles. Eso hace que algunos expertos prefieran las SSD por encima de las HDD.

Ahora bien, otros aseguran que el rendimiento de las SSD baja con el tiempo, lo que puede suponer una pérdida total de la información que había almacenada en ellas. En cambio, los discos duros tradicionales suelen advertirte antes cuando eso está a punto de suceder.

Factor 3. Portabilidad

Si estás pensando en llevarte el dispositivo de almacenamiento a todas partes, este es otro motivo más por el cual apostar por una unidad de estado sólido. Como se ha dicho en el apartado anterior, son más resistentes a los golpes.

En este sentido, si llevas contigo un disco duro en la maleta de arriba para abajo, notarás que un buen día empieza a fallar. Inevitablemente terminarás por darle un golpe o se te caerá al suelo y dejará de funcionar.

Es cierto que existen algunos discos duros algo más resistentes, como el My Passport Slim, el más compacto de la gama Passport de WD. Mide solo 12,3 mm de grosor, 80 mm de ancho y 110 mm de altura, y pesa 134 g, por lo que te cabrá en cualquier bolsillo.

También nos convencen las memorias externas Rugged de LaCie, que llevan incorporada una funda naranja de goma que le da un extra de protección. Los productos de esta marca también se pueden comprar desde la página oficial de Apple, lo que da confianza.

Factor 4. Ruido

El hecho de no tener un disco giratorio hace que las unidades de estado sólido sean completamente silenciosas. En cambio, el ruido sí que suele ser un problema con los discos duros, sobre todo si los quieres usar en situaciones donde el silencio es vital.

Si sueles trabajar con audio o simplemente te molestaría escuchar ese ruidito de fondo procedente del dispositivo de almacenamiento siempre que estés intentando ver una película, entonces deberías apostar definitivamente por una SSD.

Factor 5. Capacidad

El mayor beneficio de los discos duros es que suelen ofrecer más gigas de almacenamiento por el mismo precio. Por ejemplo, 1 TB de espacio puede costar menos de 80 € si compras un disco duro, mientras que puede valer el triple en el caso de una SSD.

Es cierto que en los últimos años los precios han bajado al mismo tiempo que iban incrementando las capacidades y que ya puedes tener 128 GB de memoria flash a un precio razonable, aunque sin la velocidad y la lectura de opciones más caras.

Parecen una buena opción también las unidades de estado sólido que realmente son una tarjeta SD, como las memorias flash de PNY. Bastará con que la conectes en la ranura de de tu Mac y tendrás almacenamiento extra.

Cómo saber si un disco es compatible con tu Mac

Los sistemas operativos de Windows y macOS utilizan un sistema de archivos diferente, llamados NTFS y HFS+ respectivamente, de modo que la mayoría de fabricantes de discos duros crean productos específicos para cada plataforma.

macOS puede leer archivos en un disco para NTFS, pero no podrá sobreescribirlos. Si tu intención es poder utilizar el mismo dispositivo tanto para un PC como para un Mac, deberás instalar software que te permita hacerlo, como el gratuito NTFS-3G.

¿Disco externo portátil o de escritorio?

Factor 1. Precio

Como hemos dicho anteriormente, si necesitas llevarte el dispositivo de un lado para otro, lo mejor es optar por una memoria flash. De hecho, si no necesitas mucho espacio, un pendrive de 16 GB será más que suficiente.

Ahora bien, si lo que te preocupa es el precio, te será fácil encontrar también discos duros portátiles más baratos que una SSD y que ofrecerá una cantidad de almacenamiento significativamente superior.

Factor 2. Fiabilidad

Un disco portátil, sea una unidad de estado sólido o un disco duro, está pensado para ser transportado y, por lo tanto, es más probable que pueda soportar bien los golpes y el movimiento. En cambio, los discos de escritorio están pensados para ser usados en casa.

Factor 3. Portabilidad

Los discos duros de escritorio suelen ser significativamente más pesados y voluminosos que los discos duros portátiles. Por otro lado, las SDD suelen ser mucho más pequeñas que los discos duros portátiles, aunque estos a menudo llevan una capa de protección.

Factor 4. Estilo

Si estás pensando en comprarte un disco duro para utilizarlo en tu escritorio, vale la pena elegir uno que además sea estiloso. Personalmente nos decantamos por el diseño de la marca LaCie, que cuentan con el talento de Philippe Starck y el estudio de Porsche.

¿Disco duro con conexión USB, Thunderbolt, FireWire, wifi u otra?

Opción 1. Conexión USB

Los USBs son una de las opciones más populares entre los usuarios de Mac y PC. Con los nuevos USB 3.0, se consigue un acceso más rápido a la información que los USB 2.0: 5 gbps frente a 480 mbps.

Por otro lado, los modelos más nuevos de USB se han diseñado de tal forma que tienen una compatibilidad inversa. Eso significa que, incluso utilizando un pendrive USB 3.0, este puede usarse en dispositivos con puertos USB 2.0.

Opción 2. Conexión Thunderbolt

Los puertos Thunderbolt son el doble de rápidos que los USB 3.0, lo que significa que pueden transferir datos a una velocidad de 10 gbps. Eso se traduce en la capacidad de transferir una película en alta definición y de larga duración en 30 segundos.

Eso sí: los discos duros Thunderbolt suelen ser bastante caros. Por otro lado, como ocurre con los dispositivos USB y FireWire, estos son suficientemente potentes que solo necesitarás un cable para conectarlos a tu ordenador.

Opción 3. Conexión FireWire

Los dispositivos con conexión FireWire, también conocida como IEEE 1394, también utilizan una interfaz de alta velocidad. La velocidad de transferencia de datos del FireWire 400 puede alcanzar 400 mbps y el FireWire 800, 786 mbps.

Opción 4. Conexión wifi o almacenamiento conectado en red

Tanto si utilizas el wifi o un almacenamiento conectado en red (NAS), tendrás delante de ti un tipo de almacenamiento que debe estar conectado a una red y utilizar un software específico. Así, si falla, tus archivos seguirán estando seguros.

Existen actualmente en el mercado otros discos de este tipo pensados para los consumidores medio con los que podrás crear copias de seguridad y almacenar archivos sin que estén conectados al dispositivo.

En este sentido, esto resulta práctico si utilizas tu portátil cuando estás en el sofá y lo apoyas en tu regazo, aunque no necesariamente si estás acostumbrado a trabajar en un escritorio. Un ejemplo son los NAS My Cloud de WD.

Si apuestas por un dispositivo de almacenamiento conectado en red, podrás utilizarlo para crear una copia de seguridad de tu Mac de forma regular utilizando la herramienta Time Machine, algo que seguramente hagas menos si tienes que conectar el disco cada vez.

Opción 5. Grupo redundante de discos independientes

Algunos discos duros externos de escritorio contienen más de un disco duro. Con dos discos, la unidad puede configurarse como un volumen dividido, o RAID 0, que crea una partición de los dos discos. Si uno de los dos muere, inevitablemente perderás tus datos.

También puede configurarse como un espejo, o RAID 1, lo que te asegura que se guardará una copia idéntica de tus datos en ambos discos. La desventaja es que tendrás la mitad de capacidad de almacenamiento disponible.

Otras memorias externas con dos discos también pueden configurarse para que puedan usarse los discos de forma individual en un JBOD. Eso significa que cada uno funciona de forma independiente y que, si uno muere, el otro sigue funcionando.

Opción 6. Servicios de almacenamiento en la nube

Otra solución que tienes a tu disposición es utilizar el espacio de almacenamiento que hay en la nube, aunque pagar por un servicio de este tipo con la capacidad que tendrías en un disco duro puede terminar por costarte caro.

En este sentido, disponer de 1000 GB de almacenamiento en Dropbox -por el que tendrás que pagar una cuota anual- te costará a la larga mucho más que si hubieras comprado un disco duro portátil desde el principio.

¿Qué factores hay que tener en cuenta?

Factor 1. Velocidad. Existen muchas interfaces diferentes y tu elección dependerá exclusivamente del Mac que tengas. La mayoría de los Macs nuevos ofrecen un puerto Thunderbolt, pero esta es una opción bastante cara.

Sin embargo, es también la opción más rápida. Apple asegura que la tecnología Thunderbolt puede transferir archivos a una velocidad de 10 Gbits por segundo, el doble que los USB 3.0 y mucho más rápido que los USB 2.0.

Si tu Mac ya tiene algunos años y solo ofrece puertos USB 2.0, notarás que la velocidad de transferencia de datos es lenta. Si encuentras un disco duro externo USB 2.0 barato, lo podrás conectar a un puerto USB 3.0 pero quizás no vaya tan rápido como desearías.

Factor 2. Precio. Ya hemos dicho que los dispositivos con Thunderbolt suelen ser bastante caros. De forma alternativa, puedes optar por un NAS que se conecte a tu ordenador mediante una red Ethernet o utilizar un disco compatible con tu iPhone o iPad.